Cerler Vertical

Ya se lo que se siente al correr un kilómetro vertical, en este caso el de Cerler Vertical de Trail2heaven, aunque lo correcto sería decir que ya se lo que es disputar una prueba de estas, ya que lo de correr brilla por su ausencia.

Desde el viernes ya estuve danzando por Benasque, y sobre todo por la zona donde se celebraba la carrera, Cerler. Aprove

ché el viernes por la tarde para ver la zona de salida, y bueno, el paisaje da para poca imaginación, ya que nada más salir todo el camino va hacia arriba.

Esta prueba es tipo contrarreloj, los corredores van saliendo en grupos de 4-5 corredores separados por 3′. Me estuve fijando en los primeros que fueron saliendo, y ves que todos se lanzan en trote para clavarse en seguida, obviamente menos los que tienen una condición física más que envidiable.

Quería competir bien en la prueba, así que calenté con tiempo suficiente, más que nada para tener el cuerpo bien preparado. Primero hice un calentamiento general para terminar con ejercicios específicos, estos ya con los bastones, ya que decidí competir con ellos.

La prueba fueron 5,2Km con un desnivel positivo de 1100, saliendo desd

e los 1500m para terminar en los 2600 aproximadamente. El día salió muy bueno, pero al subir hasta 2600 se mantuvo la obligación de portar un cortavientos.

 

Poco a poco vas viendo como la salida se va quedando sin corredores, en lugar de salir todos a la vez. Me preparé todo y a la línea de salida.

Se pasó el control de material, todos en la línea de salida y al terminar la cuenta atrás a por la cima. En mi grupo había dos auténticas máquinas, Dani Amat (ganador del Gran Trail del Aneto del año pasado) y otro chico del GREIM, que esos van todos muy rápidos.

Ni que deciros que en la primera rampa vi como todos me pasaban, el de GREIM a la postre ganador de la prueba fue cuestión de minutos que le perdiera de vista, y a Dani fue más lentamente. El caso es que me quedé de mi tanda el último, pero poco a poco fui cogiendo al tercero hasta lograr superarle. En ese momento ya perdí referencias, te ves solo, y solo te queda mantener un ritmo lo más alto que puedas. Adelanté a otros corredores, pero al tener diferencias de 3′ por delante mía pues tampoco podía comparar ritmos.

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Los primeros kilómetros, tenían algún “descanso” mínimo, donde se podía coger aire, que la verdad venía muy bien.

Yo os digo que salí a darlo todo, y la prueba de media de pulsaciones me salieron 168, y de máxima 178, una pasada, es ir a tope durante mucho tiempo.

Lo peor de la primera zona de carrera son las moscas, se quedan todas revoloteando alrededor de la cabeza y es muy molesto, menos mal que me avisaron, pero al ir subiendo la verdad es que van desapareciendo.

El año pasado estuve en esta misma prueba pero de voluntario, fui responsable de meta, así que me conocía solo el último kilómetro.

Mi ritmo creo que fue perfecto, aunque al final de la carrera llegué algo justillo, y el trabajo de los bastones muy bueno, el haber dado alguna que otra clase de Nordic Walking me vino de lujo, los bastones son para impulsarse o ayudarse avanzar y si no los usas como es debido pueden ser un engorro. Como la carrera va por las pistas de ski de la estación de Cerler, pues hay espacio para usarlos perfectamente.

La carrera tenía un avituallamiento en el K4, la verdad que está pensado para cIMG_6293uando estés de vuelta poder tomar algo, en mi caso pasé de largo, ya que no estaba para pararme. Eso sí, en ese punto subidón de adrenalina con todos mis amigos animando, ellos salieron en tandas anteriores a la mía, y ellos se lo tomaron con más calma, tanto que ahí estaban dándolo todo en el avituallamiento.

Llegaba la zona más dura, el último kilómetro que era lo único que conocía. Pues bien, ya en esta zona ves que ese punch que tenía al comienzo ya no lo tenía, vas notando que te atragantas algo más, pero aún así no me vine abajo.

Ves que van bajando ya los corredores que han llegado, que te falta poco, pero no se ven las banderas de la línea de meta. Fui casi toda la carrera en un promedio de 55′, pero en este punto al no poder mantener el ritmo que llevaba ese promedio se fue marchando. Me planté en la línea de meta con 1h01’20”, quedé el sexto. Contento con el resultado y con la prueba.

 

En la línea de meta una vez recuperado el aliento decidí seguir hasta la auténtica cima del Gallinero, a 2700m, así que aún me tocó subir un poco más, pero cuando llegas arriba te das cuenta que las vistas lo merecen, ver todos los montes malditos, los maladetas, es una auténtica pasada.

La carrera no tiene pérdida, desde la línea de salida las balizas cuesta verlas, pero también cuesta ver a las personas, ya que se van haciendo pequeñitas, pero cuando estás subiendo se veía perfectamente el camino por donde iba.