Gran Trail de Peñalara 2017

Gran Trail de Peñalara 2017

Ya han pasado casi dos semanas del Gran Trail de Peñalara 2017 y creo que va siendo hora de que os cuente mi experiencia.

A la carrera la tenía muchas ganas, es la última prueba que voy a hacer en bastante tiempo por fuerza mayor, y dado que este año tuve que renunciar a correr la CCC de UTMB quería hacerlo lo mejor que pude. Y lo cierto es que lo hice lo mejor que pude pero también es cierto que no tuve mi mejor día.

La conclusión que he sacado es que esta carrera y con este recorrido me parece más duro de lo que yo pensaba, es duro de partida, conocía el recorrido, pero a medida que pasan los kilómetros te das realmente cuenta de lo difícil que es hacer este tipo de pruebas.

El viernes por la noche como todo el mundo que corría las ganas están al 120%, las energías están a tope y te mueres de ganas de salir a darlo todo.

La carrera la tenía estudiada muy bien, sabía a que ritmos debía ir y sabía que tiempos debía de hacer para intentar estar entre 18 y 20h, pero como iréis leyendo la cosa se me fue de tiempo.

En esta ocasión la carrera era campeonato de Madrid de larga distancia, con lo que el control de material y la cantidad de árbitros se hizo notar desde el comienzo.

La salida fue sin mayores complicaciones, la idea era llegar a la Pedriza sin ningún percance, subir a Maliciosa y salvar el descenso que es bastante complicado.

En mi caso me vi muy bien, controlando mucho y sin mayores problemas.

Cumpli los tiempos establecidos, y llegue a la Pedriza, esta zona al ser de noche mola un montón.

Las horas por la noche pasan muy rápido, vas viendo como te encuentras y sobretodo vas notando si la noche te está sentando bien, los cuerpos no suelen estar muy acostumbrados a la noche sin dormir y al obligarte a comer y beber continuamente.

En mí caso, y en comparación a otras veces, la noche me pareció muy calurosa, demasiado para mi gusto. Cierto es que en las zonas altas corría el aire, pero cuando te metes en zona protegida mucho calor, tal vez por eso bebí más de la cuenta. Y digo más de la cuenta ya que pasado el avituallamiento de la San Blas empecé a tener molestias en el estómago. Así que tuve que empezar a modificar mis hábitos alimenticios, empece a beber menos, no podía llenarme mucho y correr el riesgo de que empezara a vomitar, es un riesgo ya que si no bebes y no comes sabes que luego te puede pasar factura. De comer mejor ni hablamos, no quise forzar, así que fueron pasando los kilómetros y el tiempo intentando que la cosa mejorara.

La cosa mejoró cuando llegué a Morcuera, pero aún no estaba recuperado al 100%, en ese momento me la jugué, era un avituallamiento y tenía que comer y beber, si no estaría perdido. Así lo hice y parece que la cosa no fue a mayores.

En la bajada a Rascafría a pesar del estómago iba en tiempo, pero aún así controlé mucho.

Llegué a Rascafría, momento de darse crema, cambiarse de ropa, comer y beber bien. Había tardado pero por fin aparecía la sandía en un avituallamiento, me he dado cuenta que al pasar los kms y con el calor es lo único que asimilo bien.

Comencé la subida al Reventón, lleno de energía, sabiendo que aun quedaba mucho. Era una zona propicia para controlar mucho y subir andando con los bastones, los cuales los había ya usado bastante en el transcurso de la carrera.

Pues bien, aquí vino mi segundo y gran problema a la larga, con el uso de los bastones (la primera vez que me pasa en mi vida) se me cargaban mucho los riñones, la zona lumbar, empece a ver las estrellas. Si los usaba en subida al impulsarme con ellos me dolía mucho la espalda, fui haciendo paradas para descargar un poco la zona lumbar, pero la cosa no mejoraba. La única forma era no usarlos, así que tuve que ir intercalando mucha zona andando sin ellos y de vez en cuando usándolos.

Pasado el Reventón tocaba ir hacia Peñalara, es una zona preciosa de la carrera pero es un ¡puto coñazo! el tener que pasar 2 veces por el risco de claveles, ya sabemos que ese cambio es debido al Parque Nacional del Guadarrama, pero lo dicho, un puto coñazo. Pasando por la laguna de los pájaros te vas encontrando ya a corredores de tu carrera que lo han pasado y que están de vuelta, y sabes que a ti te queda bastante hasta llegar a Peñalara, uffffff. Creo que con una vez que se pase es más que suficiente, para colmo, la vuelta te encuentras a parte de los corredores del GTP a los de la prueba de 60. Unos que van y otros que vienen… cosa a mejorar si o si.

Tras coronar Peñalara y poner rumbo a la Granja vino mi tercer problema, no sé si por el cansancio, o por la torrija que llevaba que de buenas a primeras me convertí en Cristiano Ronaldo, me dio por dar patadas a todas las piedras que había por el camino, me iba tropezando con todo, yo me notaba que estaba bien, pero la realidad era otra.

Me di dos buenos golpes en los pies, y sabía que eso también iba a ser malo, porque ante golpes de ese tipo las uñas lo notan, los pies lo notan, y yo lo notaba, y ya me dije que mejor no ver los pies hasta el final de la carrera, ya que me daba miedo de ver lo que podría tener.

La bajada a la Granja fue “bien” ya que al ser de bajada mi zona lumbar lo agradecía, nada de bastones, balanceo de cadera que me venía muy bien, pero con lo que no conté fue con un “flato” que me dio bajando, no iba rápido, así que la única explicación fue el beber y la respiración, que me debí de llenar más de la cuenta y no podía trotar sin que me doliera.

Llegue a la Granja, y ya el tiempo se me había ido, a esas alturas de carrera tenía una previsión por encima de las 20h, pero aun así la sonrisa no faltaba.

En la Granja intenté comer pasta, y aunque la comí no fue como otras ocasiones, bebí mucho, bendita cocacola… Pero me senté en una silla y se me vino el mundo encima, el alivio que sentí en la zona lumbar fue enorme, y no sé si fue por ese alivio que hubo 5′ en los que no me encontré muy bien. Esperé a que se me pasara para ponerme de nuevo en marcha. También valoré un poco los pies, sin mirarlos, y la cosa no pintaba bien, los dedos me dolían bastante y sabía que quedaba mucho.

Me puse en marcha, a por otra parte de la carrera que por las horas me parece muy dura, el ir paralelo a la zona de la Boca del Asno con toda la gente disfrutando de sus comidas, sus baños en el río, de sus siestas… que duro es cuando tu estas ahí con más de 85km en las piernas.

Fue curioso, pero en esta zona y a pesar del ritmo que llevaba estuve más de 1h solo por el camino, cuando digo solo es que no me adelantó ningún otro corredor, cosa rara, ya que no iba tan bien como me hubiera gustado. Los pies estaban a flor de piel, así que tome una medida algo radical, empecé a meter los pies en el río, en la orilla y sin quitarme las zapatillas, el alivio que sentía en los pies era enorme, era agua fría y para los pies hinchados venían muy bien, lo malo que los moje tantas veces que la piel se me hablando mucho y al final de la carrera tenía los pies muy tocados, muchos principios de ampollas que al final me aguantaron, si no llegan aguantar la carrera habría terminado antes de tiempo.

Llegué a la casa de la Pesca, todo correcto pero llegaban los 5kms más duros de toda la carrera la subida por el arrastradero, que no se que es peor si los 2 kms de esta zona o los 3 que hay hasta llegar allí. Los bastones no se el motivo me los puse a los hombros como si llevara una cruz encima, la espalda así se me aliviaba, y así subi casi todo hasta la Fuenfría, no sin antes soltar algún grito para desahogarme.

Camino Schmid, se hizo largo, pero los andares que llevaba eran buenos, además como en la otra edición que hice, ahí estaba mi gente para animarme y hacerme el camino más llevadero hasta Navacerrada.

En el avituallamiento del puerto no tengo palabras, estaban amigos de mi hermana de voluntarios, así que me trataron como diossss, les dije que pararan que veía que no me iba entonces, me sentaron y no hice nada, cuando digo nada, es nada. Me quitaron la mochila, me llenaron los bidones y los colocaron, me dieron un plato de sandía, me llenaban el vaso continuamente, hasta me dieron un masaje en el cuello con agua fría.

¡Increíble ese avituallamiento! para mi el mejor de la carrera.

Tocaba la última parte, la bajada hasta la meta.

Aquí di lo poco que me quedaba ya dentro, empecé a bajar con la ayuda de los bastones, y lo cierto es que bajaba más rápido que si lo hiciera andando, los dedos y los pies estaban ya que no podía más, seguí y seguí bajando pero llega un momento cuando la zona técnica se termina y supuestamente empieza la pista que es lo más fácil, que mi cuerpo dijo ¡se acabo!, guarde los bastones en la mochila, guarde la gorra, me refresque la cara y me puse andar.

Por más que intentas trotar sabes que ya no puedes, intentas ir andando para que esos 3 últimos kms no se hagan tan largos. Pero pasa el tiempo y llegas a la entrada de Navacerrada, te cambia el gesto y sabes que lo tienes ya casi conseguido.

Natalia y Lucía fueron en mi búsqueda y me dieron el último empujón que me faltaba, 2′ antes sabía que no podía ni trotar y ellas consiguieron que lo hiciera, hasta llegar a la alfombra azul. En ese momento se me quitaron las ganas de pasar la meta, un montón de gente, una pequeña entrevista de Depa preguntándome por mi hermana que había terminado la carrera… El video lo explica mejor que yo.

Casi 22h, en mi primera edición fueron 23… Casi nada. Cierto es que en esta edición terminé mucho mejor que en la anterior.

Lo dije en caliente y aunque en caliente la gente no te hace ni caso lo sigo diciendo en frío, empiezo a pensar que estas carreras se me quedan algo largas para mi. Visto lo visto, creo que rindo mejor en distancias de los 60-80K, se me dio mejor Transvulcania y se me dio mejor Somiedo, así que habrá que replantearse cosas y futuros objetivos, ya que en esas carreras creo que el disfrute es mayor de lo esperado.

A todos gracias, por estar ahí, y por hacer posible estos tipos de retos… Y si me llegan a decir que 24h después pasa lo que me pasó no me lo creo ni de coña.

Share