Maratón de Madrid

Siempre que me pongo algún objetivo deportivo, lo hago a largo plazo para poder entrenar y llegar en las mejores condiciones posibles.

Desde finales de 2017 estaba apuntado al Maratón de Madrid, mi idea era ir sin preocuparme la marca y corriendo con mi hija. Con el paso de los meses esa idea la tuve que ir cambiando por el tema de horarios y por ser una niña de 10 meses.

Salgo a entrenar con ella de vez en cuando, y en Praga incluso corrió 12k.

A posteriori vino el hándicap de tener que entrenar con la TribuTrail el sábado anterior. Eso no es lo más recomendable del mundo, pero, es más, ya me pasó el año pasado también.

La cosa quedo así:

  • Sábado entrenamiento por Abantos, 18k con más de 1000+.
  • Domingo mi 7º maratón.

Mi idea dentro de ir tranquilo era correr la prueba en 3h30-3h45, ya que finalmente decidí no salir con el carro desde la salida, lo cogería en el 21 para poder correr una media entera con ella.

A parte de eso, dado que llevo poco tiempo trabajando con un nutricionista deportivo tenía que hacer muchas pruebas en el tema de la alimentación y la hidratación, y no sabía como lo iba asimilar mi cuerpo.

La primera media me dedique a controlar mucho, mi cuerpo me pedía más, pero mi cabeza me pedía ir tranquilo ya que luego sería peor, o eso pensaba.

La primera media rondó a un ritmo de 4:55-5’ el km. La carrera de verdad comenzó en Callao, en el kilómetro 21. Cogí el carro de mi hija y tocó disfrutar. Lo que tanto había soñado desde que fui padre lo estaba haciendo la mar de contento y lo que es mejor, sin que la pequeñaja diera ningún tipo de problema.

Fueron pasando los kilómetros y la adrenalina y las ganas fueron en aumento, yo pensé que iría peor, pero, todo lo contrario, mi media bajó algo, pero no tanto como yo esperaba, medias de 5:03 hasta 5:10 el kilómetro desde el 21 al 40.

Cuando ves que pasas la temida zona del muro y que seguía muy bien, me dije, nada, para lo poco que queda, a correr más rápido.

Del 40 a la meta la media fue de 4:43, nada de dolor, nada de muro y a tope de energía.

Entramos en meta en 3h32, la mar de contentos. Una experiencia que no podré olvidar jamás.

Eso sí, para el 2019 ya estoy inscrito en otro Maratón, pero en esta vez veremos hasta donde puedo llegar fuera de Madrid, que de los 7 que he corrido todos han sido en Madrid y 1 en New York, y ya a uno le pide el cuerpo el correr en algo más llano.