Trail de Peñalara

Ya son 3 veces las que he corrido el Trail de Peñalara 60K, en total 4 ediciones, ya que un año hice la de la distancia larga.

Para este año partía con la intención de mejorar el resultado de la edición anterior, con que bajara algo la marca me valía, pero desde unos días antes dije también que no me quería obsesionar, que estas carreras de montaña son difíciles, son duras y hay que saber gestionarlas muy bien. Si veía que no podía mejorar me lo tomaría con más calma y aprovecharía para hacer toda la carrera ya que a finales de julio tengo otro reto bastante bonito, UTDS86K.

Como viene siendo costumbre en mí, salí con la mochila muy cargada. Hice mis pruebas, cargue con más cosas de las que debería, pero ya sé como voy a ir en UTDS86K, hay carreras que se usan para aprender, y también para probar.

El objetivo como dije bajar las 7h46 del año pasado.

La salida la hice a un ritmo normal,  yo tengo que ir poco a poco, saque los bastones y empecé a buscar sensaciones. Desde el comienzo y en comparación al año pasado ya noté como viene siendo costumbre que la gente salió muy rápido, que la gente cada vez tiene más nivel y corre mucho más.

Como el año pasado, decidí que en el avituallamiento de Morcuera no me pararía, comería algo en la bajada y dado que llevaba el camel no tendría que rellenar de líquido. Justo en el puerto la primera señal positiva, 1h06, el año pasado 1h09, así que iba mejor de momento.

Justo en Morcuera me junté con un compañero, me dijo que el abandonaría en Rascafría, que si quería que me hacía la bajada, no me negué, así que empezamos a bajar, dado que el año pasado esta parte de la carrera también la hicimos juntos empezamos a rodar 10” por debajo de la media del año pasado. La media maratón la pasamos en 2h, llevábamos una media de 5’30.

En Rasca ya nos despedimos. Recargué bien en el avituallamiento y me uní a otro compañero, que iba por delante en Morcuera pero que esperó a que llegáramos en Rascafría.

Empezamos a subir el Reventón, y la verdad que me encontraba bien, así que empecé a subir también como el año pasado, trote combinando con bastoneo. Llegué al Reventón, 11′ de mejora que el año pasado, estaba tranquilo, tenía que mantener el ritmo y seguir así.

Saliendo del Reventón, venía lo que para mí fue la parte más dura de la carrera, no cogía el ritmo, iba andando pero con poca soltura. Mis piernas se quedaron sin fuerzas, empezaron a dolerme en las subidas, no me lo podía creer. Es en ese punto de la carrera donde dije, hasta aquí he llegado, reseteé por completo mi cabeza y dije, al plan B, a llegar a meta controlando mis ritmos para acumular estos kilómetros tan valiosos, y así hice.

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A mi paso por Peñalara había perdido los 11′ que llevaba de adelanto, y había sumado unos 15′ de retraso, pero ya me daba igual. Hice la bajada de Peñalara controlando mucho, las piernas se quejaban en cada paso y aún quedaba muchos kilómetros.

En Cotos, descansé un poco, repuse y continué, me dolían las piernas pero no estaba ni lesionado, ni me encontraba mal como para abandonar.

La loma del Noruego se me dio bastante bien, volví a tener buenas sensaciones, pero estas fueron pasajeras, hasta llegar a Bola y comenzar la bajada.

Comenzaba la bajada de la Barranca.

Bajaba, pero no tenía chispa, no tenía soltura, pero no se me hizo un infierno, es más, ahora que lo pienso hasta el hotel de la Barranca se me hizo corto, pero rápido lo que se dice rápido no iba.

Donde más sufrí fue al salir del Valle de la Barranca, la pista que lleva a Navacerrada, ¡que infierno!, se me terminó la batería del reloj, no tenia referencias, no sabía cuanto quedaba, el ritmo que llevaba, con lo que se me hizo muy, muy muy largo. Además en esta zona pegaba el sol de lo lindo. Sabía que quedaba poco en distancia, pero esta pista era de las que si no vas con gas, cuesta de lo lindo.

Pisas Navacerrada y ya todo cambia, te llega la sonrisa, tus piernas se olvidan de todo y empiezan a ir más rápido, ya te cruzas con algún coche que te pita, pero aún así tuve lo que hay que tener y me paré, jjjjjj, me encontré con Morante que también se iba, y se bajó del coche para hablar conmigo, se le dio al final muy bien, fueron unos minutos, pero ya estaba hecho, cogí el ritmo de nuevo y entre donde todo corredor quiere estar, en esa alfombra azul, con pelos de punta como siempre, ya que todo el mundo aplaude, te conozca o no.

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A nivel personal, no bajé la marca, me fui a las 8h32′, 45′ peor que el año pasado, pero en mi caso es lo de menos. Contento de terminar otra prueba más de estas características.