Trail Peñalara 60K

Han pasado 4 días y tengo la cabeza mas despejada para contaros como fue mi carrera en el Trail Peñalara 60K.

Esta era mi tercera participación en esta prueba, segunda en la distancia de 60, ya que el año pasado me decanté por la distancia larga.

Tras la Transvulcania, al pasar los días estuve pensando que terminé muy bien aquella prueba a pesar de sufrir el problema de la deshidratación en el famoso avituallamiento que estaba separado más de la cuenta, y que de no haber sufrido ese pequeño contratiempo mi carrera hubiera sido mejor.

En esta edición del TP60 obviamente mis sensaciones iban a ser distintas, y más cuando me acuerdo del año pasado y lo que sufrí en la prueba de 110, así que me planté en la salida con otra mentalidad. Sabía que llegaba bien (a pesar de las clases de ciclo indoor que tuve los días previos) que las lesiones me habían respetado y que las zonas en las que compartía recorrido con el GTP iban a ser totalmente distintas.IMG_6385

La salida picaba hacia abajo para salir de Miraflores y comenzar la subida a Morcuera. En estas carreras en la primera hora voy muy lento, muy pesado, tengo que ir cogiendo el ritmo poco a poco. Prueba de ello fue que tuve que coger los bastones mucho antes de lo esperado, sinceramente no pensé que en la subida a Morcuera los utilizaría, ya que las fuerzas ahí están a tope y pensaba que subiría bien sin ellos. Pero me di cuenta que no, así que los saqué.

Fui de menos a más, hasta llegar a Morcuera, en ese avituallamiento simplemente rellené agua, ya que en el descenso a Rascafría comería alguna barrita de las que llevaba. La bajada se hizo amena y rápida, en 2h de carrera llevaba más de 21K, que a mi me parecía una buena media.

En Rascafría ya tocaba comer y beber como dios manda, ya que tocaba bastante terreno de subida.

Mi cuerpo, nada más salir del avituallamiento me pedía algo más, quería ir cogiendo tensión de nuevo a mis piernas para subir el Reventón a buen ritmo. Tiré hacia arriba, trotando con los bastones y cogiendo un poco de aire en algunas zonas más duras.

Seguí avanzando hasta tal punto que la subida se me hizo corta.

De Reventón a Claveles me di cuenta que el calor tan asfixiantes que se esperaba y que hacía a mi no me estaba afectando tanto, que bien me vino correr Transvulcania. Seguí bebiendo correctamente, tomando geles y escuchando a mi cuerpo.

En esta zona me fui enganchando a un grupo de mi carrera pero fue cuando tuve que hacer una parada técnica obligada. Tenía una piedrecita dentro de la zapatilla que me estaba molestando más de la cuenta, así que paré para quitarla. Las distancias pasaban muy rápido, tanto que cuando me quise dar cuenta ya estaba por Claveles.

Aquí es cuando no me meto con la organización, me meto con el Parque Nacional del Guadarrama, que gracias a sus prohibiciones “cada vez más” nos tuvimos que cruzar con corredores que bajaban de Peñalara, vamos, que había que tener más cuidado que de costumbre. Algunos pasos fueron muy lentos, ya que si cedías el paso te tenías que esperar.

Por fin llegue a Peñalara. En el comienzo del descenso como viene siendo costumbre en mis carreras saque mi antigua vena de futbolista, meter una patada a una piedra que estaba en el camino, tropezón al canto y un dolor en el dedo gordo del que esperas que no sea mucho. La cosa pareció calmarse, así que a dar zapatilla en la bajada, me la conocía, riesgos los justos y necesarios para llegar a Cotos.

 

En este avituallamiento me tome media ensalada de pasta y bastantes vasos de Coca-Cola, que tras arrancar de nuevo me pasaron un poco de factura. El Noruego siempre lo he bajado, y sabía que al revés iba a ser distinto. La primera parte fue muy suave, para que se asentara lo que había comido. Después mi ritmo note que se atragantaba un poco, a tal punto que dos corredores, entre ellos la segunda mujer me estaban dando alcance. Y así lo hicieron pero me agarré a ellos y me di cuenta que tampoco iba tan mal, les podía seguir, y eso que me habían recortado camino, pero que pasa, que al llegar a la bola tuve que parar de nuevo. El camino ya era de bajada hasta la línea de meta, así que me tenía que sujetar los bastones en la mochila, y es mejor hacerlo parado, ya que a la larga se pierde menos tiempo.

Ultimo avituallamiento y toda la bajada hasta Navacerrada.

Solo pensar que el año pasado tarde más de 1h en hacer todo este trayecto ya que lo tuve que hacer caminando y de muy mala manera me dio la vida, podía bajar trotando y rápido, así que lo aproveche todo lo que pude.

Al poco tiempo cogí hasta 3 corredores, y ya cuando bajé y me metí en la pista ancha de la Barranca me di cuenta que las piernas aún tenían algo de fuelle, 3K por debajo casi de 5′ y uno a 4,34 muy bien para llevar 60K, la carrera se fue hasta 62.

Rotonda de entrada a Navacerrada y a disfrutar de esos últimos momentos, iba a bajar de 8h y con margen.

Crucé la meta en 7h46′ muy bien para lo que acostumbro yo, y más cuando vi la clasificación y había quedado el 26.