Trail2Heaven

El viernes por la tarde ya estaba yo por Benasque para la Trail2Heaven 2015, el año pasado fue la primera edición y la verdad que hizo muy buen tiempo, pero esta edición de 2015 se presentaba con unas condiciones muy desfavorables.

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En la charla técnica se estuvo hablando del tiempo, se esperaban lluvias durante la carrera y hasta la misma mañana no se sabía si se podría tomar la salida. La organización avisó que a primera hora de la mañana habría gente reconociendo el terreno del lado Frances para saber que condiciones se tenían. Incluso avisaron que la salida se podría tomar pero que si la cosa se ponía fea se podría neutralizar la carrera en su paso de la Glera, y que si se podía lo mismo se podría volver por el mismo Portillón. La organización lo avisó en todo momento.

Por la noche a eso de las 3 de la mañana ya estando en la cama me despertó un fuerte ruido, estaba diluviando, la cosa no va a pintar bien. Pero la cosa es que llovía fuerte y paraba al momento. Aún así pude volver a dormirme hasta que a las 5:30 de la mañana que me puse en pie para empezar con mi particular ritual. Desayuno y prepararme para la carrera intentando revisar que todo estuviera ok.

Ya en Llanos del Hospital se nos comunicó que la carrera se disputaría, que en el lado Frances la cosa estaba despejada.

Llegaba la hora de ponerse en marcha, se pasó el control de material (que como siempre digo se llevó a la perfección) se revisó todo. Unas carreras para entrar en calor y justo cuando se iba a dar la salida empieza a llover… cortavientos y listo… Nos pusimos en marcha, la salida la hice rápido a sabiendas que en seguida se llegaba a una zona estrecha. Llegan las primeras rampas y en seguida se forma un grupo de 5 corredores por delante y el siguiente era yo, el sexto. Se van manteniendo las distancias pero al llegar a la primera subida de la Renclusa empezaron a cambiar las cosas, adelanté a un corredor pero me pasaron otros dos, aún así me di cuenta que estaba yendo un punto por encima de mi estado de forma.

En la subida a la Renclusa ya me había quitado el cortavientos, dejó de llover nada mas salir, pero de nuevo cayeron gotas. Todo el terreno estaba mojado y ya desde la salida sabía que mis zapatillas no eran las adecuadas para ese día, Brooks Cascadia 10 (para terrenos de pista), pero para terreno mojado, barro y rocas estaba más que perdido. Me llevaba continuos sustos que no me dejaban correr cómodo.

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Juanjo Frutos

Coroné la primera cima y me dirigí hasta Aigualluts, me fijé y a los dos corredores que llevaba delante los había perdido, en tan poco tiempo se habían esfumado, ¡madre! que importante es saber bajar bien, yo muy concentrado por las zapas pero sabiendo que lo que había por delante sabían lo que se hacían.

En Aigualluts mira que lo tenía presente de que el terreno estaría muy blanco, pues nada, en un salto de un riachuelo zas, todo el pie hasta casi la mitad de la tibia hundido en el barro, menos mal que no se quedó la zapatilla, no contento con lo idiota que fui sabiendo que podía pasar eso salto otro y zas, la otra pierna, ¿pero que me pasa? ¡seré idiota! así que nada, ahí cargado bien de barro.

Ya tras ese paso pude correr mejor, ya que la zona lo permitía, pero llegando al primer avituallamiento llegaron más piedras y más sustos.

Seguí mi plan de carrera, en el primer avituallamiento no me pararía, ya que llevaba suficiente agua, y la primera hora de carrera tiraría de lo sólido que llevaba yo. Aquí vino lo bueno, paso el avituallamiento y sigo el camino bajando por la carretera, cojo el desvío para comenzar la subida al Portillón y veo que he adelantado al quinto, pero es más, miro al frente y veo a los 4 primeros, una de dos, o yo me he confundido o se han confundido ellos, pues bien, se confundieron ellos, así que a lo tonto me había metido de nuevo en los primeros puestos.

En las subida al Portillón nos juntamos con los de la prueba corta, pero todo perfecto, no me taponaron en ningún momento. Fui controlando un poco lo que quedaba y muy bien.

Justo cuando corono el Portillón me fijo un poco para ver como va la carrera, por delante no veo a nadie y por detrás me sigue un corredor, me puse a descender hasta Hospice de France en mi caso con todo despejado, había nubes a lo lejos pero yo con toda la visibilidad del mundo. Me puse a bajar, y como dije al principio, vi que iba un poquito acelerado, no sé si por la situación de la carrera o por el puesto que llevaba. El caso es que estaba cada vez más solo, sin que me siguiera nadie y sin ver a los de delante.

Justo cuando cruzo el puente que lleva al siguiente avituallamiento me tuve que parar a mear, ya no aguantaba más, justo en ese momento me adelantó otro corredor de negro que debió de bajar muy rápido, ya que no le vi en ningún momento.

En el avituallamiento ya me paro, comí bien, repuse líquido, bebí isotónico, me preparo para salir y se pone a diluviar. Como sabía que venía el camino de la emperatriz y que era por zona boscosa me dije estaré protegido por los árboles, me puse de nuevo el cortavientos y sali. Entré sexto y salí quinto en este punto, ya que un corredor de los primeros se había caído y le estaban atendiendo.

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En este punto es cuando llegó lo peor de mi carrera, el terreno estaba muy mal, y noté que mi estado físico había perdido algo de chispa, y las condiciones empeoraron de lo lindo. Empezó a llover mucho, me empecé a resbalar más de la cuenta, y por si fuera poco la niebla hizo acto de presencia… Me acordé de la charla técnica, el puerto de la Glera era el punto más peligroso de la carrera si las condiciones eran malas y justo en ese momento se estaban dando esas condiciones. A mi favor, que el año pasado hice la carrera y sabía como era el terreno.

La subida se me hizo eterna, en algún momento vi algún corredor cerca, pero al poco tiempo con la niebla desaparecía, la desesperación es el ir ascendiendo sin ver lo que me quedaba, miré el altímetro unas cuantas veces, el Portillón se pasó en 2444m, y la Glera no lo sabía con exactitud pero rondaría por encima de los 2300m.

Cuando por fin el terreno era todo de piedras sabía que ya no quedaba mucho para llegar arriba, por fin se escucho algún grito, siiiiiiii, quedaba poco. Un infierno, doy gracias que a pesar de la lluvia y la niebla no bajó la temperatura mucho, no hizo frío, si llega a ocurrir eso no sé que habría pasado. Yo por lo menos en mi caso quise retrasar el ponerme la camiseta térmica y los guantes por si la cosa fuera a peor.

Llego a la Glera y me comunican que la carrera ha sido neutralizada en Hospice de France por el mal tiempo. Lo mejor que se pudo hacer dadas las circunstancias.

Comienzo la bajada hacia los Llanos, y veo las consecuencias de lo que hace el agua y la niebla en el cuerpo, mis piernas están muy agarrotadas, me cuesta entrar en calor, y el viento que sopla con fuerza no me ayudaba. Sabía que a medida que fuera descendiendo las cosas no podrían estar peor.

Efectivamente la cosa mejoró algo, pero el terreno se me antojaba más que difícil, barro pastoso y resbaladizo, se veían las marcas de los que habían pasado antes, estaban todos los patinazos en el barro.

No os voy a engañar, cuando llegué a la cima de la Glera mi primer pensamiento fue el de abandonar la carrera al llegar a los Llanos, pensando que si el tiempo seguía así era imposible, tampoco sabía que pasaba con la neutralización, no sabía si podría continuar o no.

Por fin llego a Llanos, carrera neutralizada pero los que hemos pasado el corte de Hospice, a la postre 51 corredores podemos continuar.

El siguiente avituallamiento estaría a pocos kilómetros de meta. Intenté coger un ritmo cómodo, pero ay amigo… os dije que me pasaría factura el ir un poco más rápido en el principio de la prueba, pues bien, ese fue el momento. Iba, pero falto de chispa, algo tocado.

Me adelantaron un par de corredores, cuando llegamos a la carretera de los baños ellos bajaban muy bien, y yo me di cuenta que no tenía patas, los cuádriceps muy cargados, luego al poco tiempo me pasó la primera mujer, Gisela, que me pasó e incluso se detuvo y miró para atrás para preguntarme si me encontraba bien, ¡gracias! que maja, la dije que no que todo ok, pero que las zapas no me daban seguridad en las zonas de rocas.

Paso el avituallamiento y llego al terreno ideal para mis zapatillas, pero ya no hay lo que hay que tener para sacarlas el máximo rendimiento.

Casi llegando a Benasque me adelanta la 2ª mujer, y menudo ritmo lleva, me fijo atrás y veo que se acerca otro corredor, ahí me digo que ya no más, así que saco un poco de fuerzas no se de donde e intento seguir el ritmo a la 2ª mujer, no me pongo detrás de ella pero mantengo las diferencias, parece una tontería, pero el no tener referencias cuando corres solo te hace relajarte mucho. La sigo y me noto mejor, hasta entrar casi en Benasque, miro atrás, y veo que ya nadie me puede coger, bajo el ritmo y dejo que la segunda mujer entre como se merece.

200m y sale el sol, ¿el sol? no me lo puedo creer, me pongo andar, levanto los brazos y cruzo la línea de meta.

7h1’40, cuando yo me había marcado un tiempo de 6-6h30′, casi nada.

Al cruzar la meta me comentan que soy el décimo y octavo de hombres, pero no me cuadran a mi las cuentas, creo que me pasó más gente… Finalmente quedé en el puesto 13 y el 11 de mi categoría. La verdad que ahora lo saboreo más, pero en el mismo momento no pude, me noté que no había corrido como yo sé. Creo que soy de ir de menos a más dentro de lo que permiten este tipo de pruebas, y esta vez creo que fui de más a menos, que fui más rápido al principio de lo que debí ir, que gasté más fuerzas y unido al tiempo y a mis zapatillas pues como que me rayé un poco y fui también un poco tocado de coco.

En cuanto a la neutralización ni que deciros que fue una decisión acertada, así que felicidades a la organización por tomar esa decisión. Esto es correr por la montaña, y la montaña cuando habla puede decir muchas cosas, en esta ocasión habló y nos privó de correr viendo los espectaculares paisajes que tiene el Valle de Benasque.