Vuelta al Aneto

Ganas tenía de conocer la Vuelta al Aneto, tanto había oído hablar de Salenques y de los bloques que a uno le picó el gusanillo.

Esta carrera en comparación al Trail de Peñalara me la tomé con otra filosofía, en mi caso iría a disfrutar acompañando a un compañero de la TribuTrail al cual entreno.

El primer objetivo era ir tranquilos hasta la Renclusa, terreno que picaba hacia arriba continuamente y con varios tapones de corredores (salimos más atrás de lo esperado).

A partir de la Renclusa, bueno más bien a partir de Aigualluts llegaba la parte de la carrera que no conocía, todo ese tramo hasta el Refugio de Coronas era terreno del que había oído hablar mucho, pero que no lo había probado.

La cosa se resume fácilmente, bloques, bloques y más bloques. Zona lenta para la gente popular, donde hay que ir viendo continuamente donde pisar para no dar un traspié.

Finalmente, aunque pasamos por varios neveros durante la prueba no hizo falta ponerse los crampones.

Los collados espectaculares, zonas de trepada en donde los bastones sobraban totalmente, ibones increíbles y las ganas por las nubes.

Hablando de nubes, amenazaron con darnos guerra, pero nos libramos un poco, aunque podría haber sido peor. Llovió, no mucho, lo suficiente para estar poniendo y quitando el chubasquero varias veces.

La zona de los bloques se hace muy pesada, en total se nos fueron ¡6h! en recorrer esta parte, pero merece la pena, es una pasada como os decía.

Desde el refugio de Coronas ya conocía el camino ya que en junio estuve entrenando allí en el camp que organiza Trail2Heaven. Es una zona en la que los bastones vienen muy bien.

Tras las últimas subidas llegaba una última bajada y a meta, mi compañero de fatigas bajaba mejor que yo, y me tenía que ir esperando, yo al encontrarme con zonas de mucho barro me hizo tomarme la bajada con más precaución.

Cuando se terminó la bajada vía libre para correr, después de tantas horas en las que el correr brilló por su ausencia dimos rienda suelta a nuestras zapatillas. Estábamos muy enteros, físicamente el andar no nos gastó tanto, así que los últimos kilómetros se podrían decir que íbamos volando.

Nos plantamos en la línea de meta por debajo de las 12h, lo mejor de todo es que terminamos con ganas de más, esto es lo bueno de las carreras cuando estás bien entrenado.

Una experiencia más. Ya solo queda un último objetivo en esta temporada y bajaremos el telón.